Saltar al contenido
Portada » Mujer » Vivir » Claves para un buen uso del gel hidroalcohólico

Claves para un buen uso del gel hidroalcohólico

    El uso de gel hidroalcohólico se convirtió en habitual con la llegada de la pandemia en 2020. No obstante, es recomendable seguir utilizándolo, aunque el covid 19 haya sido derrotado. Para una correcta desinfección e higiene de manos no basta con su simple aplicación, hay que usarlo de manera adecuada para conseguir el efecto deseado, teniendo especial cuidado con los niños para que sea seguro y se eviten los riesgos asociados a este producto que tantas vidas ha salvado, y sigue salvando

    El mundo cambió el día que el coronavirus llegase y se extendiese como una peste fatal. Del mismo modo, hicieron su aparición una serie de productos que evitaban los contagios de este mal por vía aérea, como las mascarillas, o por contacto directo como los productos para la higiene de manos, el más popular de todos ellos sería el gel hidroalcohólico.

    La pandemia recalcó a la sociedad la necesidad de maximizar la higiene y, en este sentido, la experiencia ha sido muy educativa. No obstante, pese a ser un producto hoy día bastante cotidiano en numerosos entornos, aún gran parte de la población no hace un buen uso del gel hidroalcohólico. Por este motivo, este articulo resulta muy interesante, pues se dan las pautas que se deben seguir para que una herramienta tan efectiva para impedir contagios por este y otros virus no se convierta en un arma de doble filo.

    Recomendaciones para garantizar la efectividad del gel hidroalcohólico

    Al igual que ocurre cuando se usa agua y jabón, para hacer un buen lavado de manos con el gel hidroalcohólico no se puede realizar de cualquier manera. Hay recomendaciones sobre cómo utilizarlo de forma segura y, en cualquier caso, hay que supervisar siempre a los niños pequeños.

    Cantidad de gel, aplicación y cobertura

    La cantidad de gel aplicar es fundamental para garantizar que llegue a toda la superficie de ambas manos. La aplicación se llevará siempre a cabo con las manos secas siendo necesario extender el gel, poniendo especial cuidado en los niños, que no deben olvidar frotarse el dorso y entre los dedos. Se recomienda no dejar las manos mojadas, sino continuar refregando el gel hasta su completa introducción en la piel y evaporación.

    Riesgos

    Los riesgos de la aplicación del gel hidroalcohólico es que penetre en zonas sensibles o dañadas de la piel, los ojos o las mucosas. En caso de que entre en contacto con los ojos, habrá que proceder a aclarar con abundante agua durante al menos 15 minutos. Puede colocarse los ojos debajo del grifo o utilizar el gua de la ducha direccionada hacia esa zona. Si la irritación se mantiene, hay que acudir al médico para que los examine.

    Este punto es especialmente importante en el caso de los más pequeños de la casa, por lo que hay que extremar las precauciones, nunca dejar un bote de gel hidroalcohólico a su alcance y siempre estar presentes y atentos mientras lo utilizan.

    Así mismo, no se puede olvidar que se trata de un producto tóxico, por lo que, en caso de ingestión accidental, hay que llamar inmediatamente al Servicio de Información Toxicológica o acudir rápidamente al medico de urgencia.

    En relación a los riesgos, también hay que tener en cuenta que se trata de un producto inflamable, por lo que nunca se deberá de colocar cerca de fuentes de calor.  No obstante, su aplicación es segura porque el alcohol se evapora rápidamente si se aplica correctamente en las manos.

    Ventajas vs riesgos

    A pesar de los riesgos asociados a su uso y que pueden ser evitados aplicando las debidas precauciones, ha quedado ampliamente demostrada durante la pandemia su eficacia para evitar la propagación de virus por contacto. Las ventajas de su utilización superan con creces los riesgos, ya que, con una buena aplicación y un lugar de almacenaje seguro, estos se reducen hasta prácticamente cero.

    Es por ese motivo por el que se ha incluido dentro de la rutina diaria de muchos entornos, sobre todo en aquellos especialmente vulnerables a la propagación de este tipo de enfermedades. Por ejemplo, es habitual encontrarlo no solo en hospitales, por motivos obvios, sino también en oficinas, centros de trabajo con un alto número de empleados. Así mismo, también está muy extendida su utilización en comercios más pequeños, en los que hay un flujo constante de personas, o en muchos hogares, a nivel particular, porque se han acostumbrado a su uso y se sienten mas seguros, especialmente si conviven con alguien de riesgo elevado.